
Desde muy pequeña, siempre me ha gustado escribir. De niña escribía poemas y canciones. Soñaba con la llegada de el príncipe azul montado en su valiente corcel, vestido de su brillante armadura y que me rescataría de mis aposentos y juntos cabalgaríamos hacia el ocaso y seriamos felices para siempre. Toda esta pendejada la tienen la culpa las películas de Disney que nos vendieron una idea completamente falsa a todas las niñas que vimos la Cenicienta. NO EXISTE EL HOMBRE PERFECTO. Durante mi adolescencia (todavía creo que lo soy pero cuando era mas joven). Tenia problemas conflictivos de identidad como cualquiera, insegura, típico cuento de una joven adolescente que ansiaba a su primer novio que le cantaría canciones de Alejandro Sanz a la luna llena con una guitarra en la mano y le daría su esperado “primer beso”. Siempre fui muy romántica y muy cursi, esperando al hombre que me hiciera feliz. ¡QUE RIDICULA ERA! ¿No creen? Jajajaja hoy en día me hacen eso y me pueden hacer vomitar por el exceso de dulce y pegoste (a menos que sea el propio Alejandro Sanz).