Nunca he sido fanática del fútbol, del béisbol ni nada que signifique mover tu culo para seguir a una pelota, eso simplemente no me llama la atención. Ayer 18 de Marzo se efectuó un juego de la copa libertadores en el estadio olímpico de Ciudad Universitaria. tengo amigos que son fanáticos y como no tenia mas nada que hacer aparte de pudrirme en mi casa contando las cerámicas, decidí ir al juego puesto que tampoco estaba muy cara las entradas y seria una buena forma de pasarla bien. Fue la primera vez que veía un juego de fútbol en vivo y directo

estadio olimpico ucv

La cita para el evento era a las 9.20 PM, uno de los fanáticos fiebruo (expresión Venezolana utilizada para definir a alguien demasiado emocionado) dijo que iba a llegar 5 horas antes y rápidamente mi querida amiga Analis y yo dijimos que no, no pensábamos estar tanto tiempo viéndonos las caras, por mas que nos queramos… tanto tiempo juntos en un mismo lugar podría ser nocivo para nuestra amistad.

Llegamos a las 8 al estadio, la cola para entrar al estacionamiento era muy muy larga pero entramos sin problemas, me baje del carro y respire profundamente, olía a concreto armado, concreto del bueno, olía a Villanueva, tanto tiempo alejada de la Ciudad Universitaria que era bonito oler arquitectura buena después de estar alejada de ella. A lo lejos veía una apagada facultad de Arquitectura que me recordaba que solo faltaban 6 días para volver a mis días de maqueta y planos. Recordando los amargos y buenos momentos que he tenido en ella, sonreí pícaramente… obviamente, han sido mas buenos que malos por mas que Sanz (maldito profesor del semestre pasado) se halla empeñado en aumentar el numero de malos. Deje a un lado mi facultad y mire al otro lado, el estadio iluminado no solo por las luces, sobretodo por la fanaticada que era el alma de todo el estadio. Los tambores retumbaban y las barras de los fanáticos hacían temblar la piel de cualquiera. Eran las 8:25, caminamos hasta la entrada de las gradas que a pesar de que estaba la arquitectura que marcaba el camino correcto de transición, la mala organización puso unas cosas atravesadas que no permitían a las personas circular bien y con lógica y había que dar unas vueltas que… si el arquitecto todavía estuviese vivo, estaría horrorizado. Al entrar nos sorprende ver que la cancha no estaba vacía, tenia a todos sus jugadores peleándose por la amada pelota (si me preguntan a mi, eso de que les guste tanto una bola da inicios de… maricura). No conseguimos a nuestros amigos al instante así que nos sentamos para ver el juego y en el medio tiempo proseguiríamos a encontrarnos.

caracas fc cruzeiroLos tambores retumbaban y la fanaticada gritaba con un alma y una pasión, todos vivían por ese juego, por ese momento en la que su equipo obtenía el glorioso “gol”. Mi persona no tiene ningún fanatismo por ningún equipo, todo el estadio apoyaba al Caracas FC, obviamente no había ningún brasilero apoyando a Los Cruzeiros, como soy mala y me gusta divertirme a cuesta de otros yo les decía que iba a ganar los Cruzeiros (lo decía bajito a mis amigos con miedo de que se volteara alguno y me cayera a golpes). Volteo a mi izquierda y veo en donde se concentraba la fanaticada, había muchas banderas rojas y negras (los colores del equipo) y se veían ciertas llamaradas de fuego que no me causaban ninguna gracia. Era en donde se concentraba el sonido de los tambores enviciantes que te empujaban las caderas y te obligaban a levantar las manos, era como un conjuro musical que te iba poco a poco seduciendo para que cantaras sus canciones. Cada vez que fallaban un gol, me moría de la risa, me causaba demasiada gracia ver como fallaban el momento mágico del gol y todo un eco en el estadio exclamaba un “NOOOOOO” y me reía hasta que me dolía el estomago, en varias ocasiones me lanzaron unas miradas de… “si no te callas, te mato a coñasos” Me vale madre que me miren muy muy feo, total ni que me fuese a comenzar a doler algo jejeje. Gracias a dios soy mujer porque si fuese hombre creo que no estaría contando esta historia. Sin olvidar que toda decisión del arbitro que fuera en contra del equipo, le llamaban vendido y demás (pobre madre del arbitro) o peor… comenzabas a escuchar los tambores retumbando que pronto te decían que venia algo muy bueno… Lo confirmabas al escuchar que todo el estadio gritaba “HIJO E PUTAAAA” que les salía del alma y aumentaba mi risa como una ecuación exponencial. El primer gol del Caracas fue en el minuto 29, proseguido por una gran celebración. Le dije a mi amiga Analis que ahora faltaba el empate, me miro con una cara de… ah si claro, si sucede te mato. Se acabo el primer tiempo y nos dirigimos a buscar a nuestro amigo que justamente estaba del lado de la barra y para mi sorpresa era uno de los que echaba la llamarada de fuego que sentía que me iba a quemar mi cabello. Allí me sentí indignada al ver que todos se subían en las sillas que ensuciaban y temblaba, dañando el patrimonio. Aparte de que las pobres sillas son de plástico y cuando cantaban… “PO RO PO POOOOOO PO RO PO POOOOO ¡¡¡¡¡¡EL QUE NO BRINQUE ES UN BRASILERO MARICOOOON!!!!!!” Sentía que se iban a venir abajo las sillas porque vamos a estar claros… eso NO esta diseñado para eso y no hay necesidad de montarse en las sillas porque la arquitectura te permite ver sin problemas. A pesar de mis intentos por regañarlos, sus barras y tambores sonaban más fuerte que mis ligeros intentos por llamar la atención del patrimonio que… a nadie le importaba, solo querían otro gol. Entre uno de sus gritos de guerra uno era… “Me dicen el matador yo soy el rojo, y a todos los brasileros yo me los cojos ¡¡¡¡¡¡¡¡LOS COJOOOO!!!!!! Al Caracas lo quiero con el corazón, por eso esta temporada ¡¡¡¡SERA CAMPEON!!!! Dale dale rojo” Claro, es mas divertido cantado por todo el estadio con los tambores, pero tendrán que conformarse con mis letras intentando arañar una descripción. En el minuto 54 se formo un peo (frase Venezolana para definir un problema grande) y salio un penalti a favor de los Cruzeiros que se convirtió en un gol, ese fue el momento en el que me reí mas porque la cara de tragedia y los gritos desconsolados de toda alma presente en ese estadio fue como un maratón del Conde Del guacharo (cómico venezolano que contagia el virus de la risa). Una muchacha se volteo y me dio la mirada mas fea que toda su existencia pudo concentrar, pero igual me seguí riendo. El juego se acabo y quedaron empatados, mi amiga dijo que más nunca me invitaba a otro juego porque soy Murphy, de mala suerte jajajaja. Después prosiguió a la retirada de todos los presentes que fue acompañada de muchos insultos, golpes y demás, que… al parecer los fanáticos del fútbol tienen la necesidad de realizar, parece como si les picara la mano y la única forma de librarse de tal síntoma es golpeando a alguien. Por ultimo nos dirigimos a casa de un amigo para celebrar el empate (me insultaron diciendome que ellos solo celebran las victorias) divertirnos, pero eso ya es otra historia. Así que ya saben… si quieren que su equipo empate con otro, invítenme al juego que con gusto me encargo de eso.

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