Continuando con los post de mala, suerte, ya tuvieron la suerte de disfrutar del LUNES. Ahora…

MARTES

Después de salir de clases de Geometría Destructiva (así le digo yo de cariño). Fui con mis amigos a almorzar en la feria de comida de un centro comercial, el cual elegí con mucha cautela porque tiene una tienda llamada “Arte Real” en donde compro todos los materiales para hacer maquetas y demás cosas de la carrera. Luego de tener un agradable almuerzo, nos dirigimos a la famosa tienda en donde tienen unos “lockers” en donde dejas tus pertenencias y te llevas la llave mientras te encuentras en la tienda. Yo cargaba 4 libros de la biblioteca y cada uno pesada como 3 toneladas. Agarre el locker de mas arriba porque era el que estaba desocupado, pongo los libros y me dirijo a poner mi cartera que estaba muy pesada porque también llevaba mi cuaderno, un libros y los instrumentos de dibujo, hago fuerza y le doy impulso y golpeo la puerta del locker, la cual se viene abajo y me quedo congelada así como… “mmmm ¿Y ahora? Lo bueno es que nadie me vio” y toda la tienda había volteado hacia mi, obviamente acompañada de las enormes carcajadas de mis amigos que se morían de la risa dentro de la tienda. La vigilante se acerca y me ayuda muy amablemente y me dice “no te preocupes, esa estaba mala” mientras las carcajadas de mis amigos seguían resonando en la tienda y la vigilante se ría y me dice “si que son malos, se están riendo de ti” yo me río y le digo que no esperaba menos de ellos, total, yo también me estaba riendo de mi misma.

¿Qué iba a hacer? Fue muy divertido, esas cosas solo me pasan a mí.

Mas tarde ese mismo día… (pon pon pon, música de suspenso de fondo)

Después de comprar mi anime comprimido (lamina muy grande para hacer maquetas) en Arte real, me dirigí a mi casa. Antes de agarrar el autobús llame a mi casa para saber cual autobús debía tomar. No, no es que no sepa llegar a mi propia casa, simplemente que vivo tan lejos de la civilización que me tienen que buscar en la parada y de acuerdo a donde se encuentren o si van a salir, es más fácil buscarme en uno u otro lugar. Llamo a mi casa y estoy hablando con mi tía para preguntarle en cual autobús me voy y se cae la llamada, me quede sin saldo. Decido irme en un bus e inmediatamente recibo un mensaje confirmándome que mi decisión fue la correcta. Pensé “bueno, seguramente mi tía se dará cuenta que me quede sin saldo al ver que se corto la llamada y no le he escrito” De igual forma, pensé que en la parada en donde yo me bajo, había un kiosco que seguramente tenia para llamar. Al llegar, pregunto y me encuentro con una respuesta negativa de que no tienen para llamar, intentando hacer contacto telequinetico para que mi tía me llamara, me resigno a caminar pensando… “seguramente en el próximo kiosco hay” el cual quedaba como a 10 cuadras. No es tan lejos pero… si llevan 50 toneladas en libros y una lamina de anime comprimido que… a pesar de que no pesa nada, por ser una superficie plana, el viento le encanta jugar con ella. Que bueno que tengo mis kilos de más porque de no ser así, seguramente me hubiese ido volando con todo y libros. Para aumentar mi agonía, tenia ganas de hacer del numero dos. Suceso que hacia que la distancia de camino fuese aun mas larga, como dicen “un minuto es muy relativo, puede pasar mas lento o mas rápido dependiendo del lado de la puerta del baño en la que estés” jajajaja. Seguí caminando con mis toneladas de cultura en cada brazo que me iban poco a poco cortando la circulación hasta que al fin llegue al otro kioskito que brillaba, era como un oasis en el desierto. Pregunte muy segura de que tendrían para llamar y me responden con un rotundo NO. Mi sonrisa de borro inmediatamente de mi rostro y volví a la realidad. Seguía con mis 50 toneladas de cultura en un brazo y la lamina de anime que… si no fuera porque me costo muy muy cara, ya la hubiese botado de lo molesta que estaba. Sin olvidar que mis deseos de tener un encuentro cercano con una poceta estaban aumentando. Muy molesta… continué mi camino… “En el centro comercial hay un centro de llamadas que será mi salvación” Pensando en la gloriosa llamada a realizar, camine pensando en el rayito de luz y esperanza que se veía a lo lejos. Llegue al centro comercial y me sentí en la gloria y corrí al centro de llamadas… adivinen que sucedió!!! Siiii ¡correcto! Estaba cerrado. Gracias Murphy por acompañarme en estos momentos (el siempre esta conmigo, es parte de mi, solo que a veces le gusta fastidiarme a mi y en otras ocasiones a los que están a mi alrededor). Cabe a destacar que pasaron muchísimos taxis durante mi travesía y todos estaban ocupados. Resignada a que haría todo el recorrido a pie… agarre mis libros, mi anime comprimido y seguí caminando… miraba a todos los carros que pasaban imaginando a algún vecino o conocido que me daría la cola o en su defecto un glorioso taxi que en minutos me dejaría en mi destino. ESO NUNCA SUCEDIÓ. Una vez más, gracias a ese pequeño Murphy que habita dentro de mí. Llore de la rabia, del cansancio, de las ganas de ir al baño, de la impotencia de no tener saldo. Lo que mas me traumaba es que fuese a suceder un accidente… (Si, ese tipo de accidentes) y en caso de que sucedería… me echaba en un rincón a llorar de la depresión, de la pena y del asco. Hasta que al fin llegue a mi casa, tire todo al piso y Salí corriendo al baño y fui feliz. Mi tía me dijo “ahhh Vanesa, justamente se me acaba de ocurrir que no tenias saldo” yo así como…. “Ahhhh creo que lo pensaste un poco tarde”. Muy molesta, me dirigí a mi blog y mi humor cambio radicalmente al leer todos los buenos comentarios de mis lectores. Los quiero (corazones volando a mi alrededor y canarios cantando)

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