Últimamente me he vuelto una estudiante más dedicada que le gusta sentarse de primera en la fila y saborear las gotas de sabiduría que imparte cada profesor en su clase. Ciertamente si te sientas mas atrás no vas a aprender tanto como los que se encuentran dedicados a escuchar la clase. Por esta razón, llego de primera al salón de clases, veinte minutos antes, junto a mis amigos, para obtener la mejor educación que la universidad y sus profesores me pueden dar, aunque eso puede causar ciertos problemas…



Todo inició un día martes en la facultad de arquitectura. Me desperté con el sol de la mañana rozando mi mejilla que me decía que era hora de levantarme. Me vestí y me fui con mi maletín, mis libros y cuadernos a la primera clase del día. Una vez acabada la clase, tenía únicamente una hora para comer antes de que iniciara la segunda clase, como sucedía todos los días de ese semestre. Compré mi almuerzo y decidí comer en la puerta del salón, así comería con calma y estaría presente cuando el profesor desplazara su cuerpo al salón y se dispusiera a abrir la puerta, asegurando mi puesto en la primera fila. Junto a mi, se encontraba mi compinche Shevchenko, mejor conocido como cheche, nos sentamos a comer y esperamos la aparición de otras dos amigas más que como todo lo bueno, se hacen esperar. Llegó el profesor pero no se veían señas de nuestras amigas, al abrir el salón, aparto dos puestos para mis amadas amigas, porque se que harían lo mismo por mi, o eso es lo que me gusta creer.

Miro a mí alrededor, mi amigo se encontraba a mi izquierda, había reservado dos puestos a mi derecha, en la primera fila solo quedaba disponible otro puesto que se encontraba contiguo de los dos puestos apartados por mi, en donde se sentó otra muchacha. Se me acerca una compañera de clases y me pregunta si los puestos están ocupados a lo cual le respondo afirmativamente, ella me responde “ahh bueno en estos puestos caben dos personas” Pensando que se iba a sentar con la muchacha del final de la fila, la dejo pasar. Al ver que se sienta en uno de los puestos que había apartado y quita mi cartera con la cual estaba reservando uno de los puestos, me le acerco y le digo. “Disculpa, te dije que el puesto se encontraba ocupado” y me responde “Si, pero en estos puestos caben dos personas” a lo que le respondo “Disculpa pero yo llegue temprano, yo aparte los puestos, si te quieres sentar adelante, llega temprano” y me responde “¿Y que pretendes? ¿Que no vea la clase?” volteo hacia atrás y le digo, “bueno, hay puesto atrás” la muchacha obviamente muy molesta me vuelve a repetir que en cual es el problema si en esos puestos caben dos personas, me molesto y le digo que no me importa, que nuevamente yo llegue temprano y que el puesto está ocupado. Ubique mi cartera en donde se encontraba antes haciéndole saber que no pensaba cambiar de opinión y ella no se fue para atrás, en cambio se pego de tal forma a la muchacha del último puesto que no tenían forma de escribir cómodamente. Finalmente me siento en mi puesto y Cheche me aplaude prácticamente y me dice “Ella no es de esta clase, ella es de la sección que viene pero entra a esta sección para salir temprano” Hubiese sabido eso y le hubiese dicho que se saliera y que entrara a la hora que le toca. Sucede que la mayoría de esa sección entra a nuestra hora y aparte de ser muchas personas en una clase, hablan, bromean y no dejan escuchar la clase, haciendo que los verdaderos interesados por aprender no entendamos nada. Sin olvidar que la pequeña muchachita llamada ODRA que peleó conmigo (me entere luego de su nombre) ni siquiera prestó atención a la clase, estuvo bromeando. Mis amigas todavía me agradecen por haberles cuidado su puesto, pero no iba a permitir que la Odiosa Demasiado Ridícula y Arrogante (ODRA) se saliera con la suya.

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