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Este ultimo semestre, mi experiencia en el taller de proyectos fue realizada con dos profesores ya que decidieron unirse para dar clases juntos. Lo curioso es que de acuerdo a lo que mostraban, no se llevaban bien entre si, así que no comprendí porque decidieron dar clases desde un principio. Cuando corregían juntos y alguno decía una idea y al otro no le gustaba, uno ponía mala cara y se quedaba callado mientras el otro con emoción te explicaba como podía ser tu edificio. Los mejores días para corregirte era cuando faltaba algún profesor, ya que el otro iba a estar de muy buen humor. Todos los arquitectos son muy orgullosos, no se si el orgullo de Arquitecto te lo entregan junto con el titulo, “felicidades Arquitecto Pedro Perez, aquí esta su titulo, su medalla y su ego” me imagino que la modalidad debe ser distinta cuando te entregan el titulo del doctorado, deben decir algo como… “felicidades Dr. Arquitecto Pedro Perez, aquí esta su titulo y su medalla, su ego lo puede pasar buscando en el hangar 501”. Por esta misma razón considero que es porque ambos profesores eran tan rudos con nosotros, no aceptaban excusas, querían que llegáramos 5 horas antes de la entrega y nos mandaban los requisitos de entrega como si estuviésemos todo el día aburridos en nuestra casa suspirando y diciendo “ojala mi profesor me mandara un correo y me pusiera una entrega con millones de cosas, eso de dormir 8 horas diarias es algo muy malo, debería ser pecado”. Las personalidades de ambos eran muy opuestas, aunque había uno que nunca se acordaba de tu nombre, quien eras, cual era tu idea, ni nada parecido y su frase predilecta “A mi lo que realmente me preocupa” acompañada de una gota de ironía y petulancia en su tono de voz, terminaba con la frase… “es que no me acuerdo de nada de tu proyecto y eso significa que era malo”. En otros casos, veía tu edificio y luego decía.. “A mi lo que realmente me preocupa, es que esto ha cambiado mucho, ¿tu no tenias algo así?” y te dibujaba el proyecto de otro compañero mientras el otro profesor ponía cara de indignado y decía.. “noooo, ese es el proyecto de Juan” Quisiera saber so podría decirme su nombre completo, seguramente era muy malo. El algún punto del semestre en alguna de las entregas que tuvimos, estaban corrigiendo a un compañero de clases y memoria-de-pez comenta…. “esto se parece a……mmmm a lo que hace el arquitecto… ¿como es que se llama? El que es muy malo…. ay no me acuerdo… ¿como es que se llama? Y el otro responde… “Se llama Alzeimer”. Una mirada de indignación y de un “luego me las pagaras” apareció acompañada de una ligera sonrisa mientras toda la clase se regocijaba de la muy astuta respuesta. Me imagino cuantas veces el profesor se habrá abstenido de decir comentarios así, puesto que siempre terminaba guardándose los comentarios para si mismo, muy diplomático de su parte. Terminando como campeón en la guerra arqui-ego, espero ver mas batallas campales como esta en donde la astucia, acidez y paciencia, son las armas con mejor filo.

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